SOY CASI FAMOSA... ¡ME HA ENTREVISTADO ABELLÁN!
“-¡¿Cómo has
conseguido que te entreviste Abellán?!... Lo cuentas como si fuera lo más
normal del mundo… ¡Cuéntamelo todo!... Que te llame Abellán… ¿es normal?...
¿Qué pasa?... ¿Qué se te ha subido la fama a la cabeza?”
Ésta
fue la reacción de mi amiga cuando le conté que iba a ir a la radio y nada
menos que para ser entrevistada por José Antonio Abellán. Y es normal. Que
reaccione así, digo; no que me llame alguien tan importante.
He
intentado estrujarme la cabeza para describir lo que significó este hombre para
nosotros, para la gente nacida en los 70… y… ¡menuda suerte! porque he
encontrado un artículo de Itxu Díaz, que, aunque parezca increíble, dice
justamente lo que yo quería decir, con lo cual sólo he tenido que hacer un
corta-pega: “A su ingenio le debo tantas horas de risas como de radio emocionante,
tantas mañanas anodinas salvadas por una buena broma y un poco de rock, como
noches deportivas aburridas a las que fue capaz de darles la vuelta (bueno, lo de las noches de deporte lo
dejo porque lo dijo Itxu, pero yo, para ser sincera, he de reconocer que no las
escuchaba. Y no porque no me gustase el deporte, que tampoco, sino porque mi
madre no me dejaba encender la radio). Te ponía a bailar, aunque no te gustara la música.
Te mantenía en vilo, aunque no te gustara el deporte (¡Y dale!) Te
impedía caer en la indiferencia, que es el único medidor infalible del carisma.” Yo no lo habría expresado mejor.
Sin embargo… hay una cosa que siempre
le he querido decir, que es importante al menos para mí, pero no… no es que le quiero, no.
Por aquel entonces, sería todo lo contrario. Porque pasé las
noches en vela, confundiendo el invierno con primavera… ¡que no! ¡Que no le quiero! Me
explico: ¿Alguien recuerda qué ocurrió en el programa de Nochevieja de 1983? Yo
os lo digo: emitieron el vídeo “Thriller”
de Michael Jackson que yo no vi
porque mi madre no me dejaba (estoy empezando a darme cuenta de que mi madre no
me dejaba hacer nada) ¿Y alguien sabe qué ocurrió el día 03 de enero de 1984 en
“Tocata”? Pues resulta que al ilustre
José Antonio Abellán… nada más incorporarse al programa… ¡se le ocurrió… la
genial idea de reemitir el vídeo! ¡¿Qué os parece?! Tengo que aclarar que en 1984 yo contaba
solamente con trece añitos y que era… digamos… propensa a asustarme con
facilidad y ¡claro! ese vídeo… me marcó para siempre; porque una de las veces
que intenté aferrarme a mi hermana, que dormía conmigo, me empujó tan fuerte,
que me caí de la cama y me di con la mesilla en la frente, produciéndome una brecha que se ha quedado ahí como si de una
marca registrada se tratase. Pero no… no he hecho recuento de
las horas perdidas a las que añadiré el rencor que he guardao para pasarle la
factura uno de estos días… si casi ni me acordaba.
Vale…
no. No fue así. Lo cierto es que Patricia, una gran amiga, seguidora de La
Jungla y fan número uno de Abellán, le pidió que me llamase. Pero Patri…
¡podrías haberle dicho que lo hiciese más tarde! ¡Que me llamó a las siete de
la mañana! Como estos de la radio tienen unos horarios tan raros, se deben
pensar que los demás también.
El
caso es que me hizo muchísima ilusión, por supuesto y más aún, cuando me ofreció
asistir a la emisora y entrevistarme en directo.
Os
puedo asegurar que… volvió a jugármela. ¡Otra vez este hombre consiguió
desconciliar mi sueño! Estuve sin dormir hasta que llegó el día 19. Bueno… no
es verdad. Pero así parece más dramático ¿no?
Me
presenté en la emisora pensando: ¿Y si el miedo me gana este pulso? Pero… ¿qué podía temer?
Íbamos a hablar de mí y de mi libro ¿no? Si fallaba en alguna respuesta, ya
sería para matarme.
Sinceramente,
tenía miedo de José Antonio. Pero no un miedo a que pudiese ser un asesino en
serie de esos que dejan pistas para que les encuentren y que utilizan sierra
eléctrica o hacha… que digo yo, que para ir cargado todos los días al curro con
ellas… menudo trajín ¿verdad? Era más bien, miedo a no dar la talla (ya sé que
midiendo 1,63 es difícil darla), a no estar a su altura (¡qué tonterías digo! si
seguro que me daban una silla…),era miedo a que hubiese apostado por mí y al
final, él pensase que yo no merecía la pena.
Menos
mal que al llegar, un chico muy simpático de la redacción, Antonio (por lo
visto si no te llamas Antonio no puedes trabajar en “La Jungla”) me recibió, me
invitó a un café, charló conmigo y me tranquilizó hasta que llegó el momento,
la hora, la ocasión, la situación, la circunstancia…. vamos… que me tocó
entrar.
Y
se abrió la puerta de la cabina como si se abriese una puerta normal. Es decir,
que no había luces de neón ni apareció Abellán atravesando una espesa cortina
de humo. José Antonio estaba sentado en su silla. Príncipe sereno, de serenísimo encanto que, al verme, sonrió, se levantó, se acercó a
mí y me abrazó al tiempo que me preguntaba si estaba nerviosa. Y su abrazo fue…
como el de un amigo al que conociese desde hacía millones de años… pero… ¡es
que realmente era así! Él, sin saberlo, me había acompañado en momentos
importantes de mi vida… formaba parte de mí y su forma de hablar, de tratarme,
me hicieron olvidarme de todo, sentirme supercómoda y disfrutar de una
conversación en la que no faltaron las risas y… a mí me pareció que también
conectábamos muy bien… que las cosas fluían de manera natural entre nosotros…
es decir, que si hubiese la más mínima posibilidad de que necesitase una
ayudante para estar en antena… no digo yo que no haríamos buen equipo… (Lo sé.
Lo reconozco: tengo mucha imaginación. Pero yo le daría una vuelta…. Ahí lo
dejo).
Y,
por supuesto, debo agradecer a los miles de seguidores de “La Jungla” y de
Abellán, que me escucharon, me mandaron mensajes, me apoyaron y me animaron a
seguir con esta nueva aventura de mi vida.
No
me explayo más…. Mil millones de gracias no serían suficientes por hacerme
sentir importante a cada instante y la estrella por un día.
Os
envío el audio para que disfrutéis tanto como yo.
Si no puedes ver el vídeo correctamente, entra en la página de "La Jungla" con José Antonio Abellán. Tienes el audio en la sección de los podscats y el vídeo en la de las entrevistas.
Sígueme
en twiter: @mellamoasia
Y ya sabes… sea el día que sea… ¡que pases un
feliz fin de semana!


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