FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID










Este fin de semana me ha tocado firmar libros en la Feria del Libro de Valladolid. Hubiese estado genial si… ¡no nos hubiese llovido los dos días! Sí, porque si los pucelanos son de salir poco… con la que estaba cayendo, que casi me tropiezo con dos sirenas y todo, te puedes imaginar la afluencia de gente; así que, las ventas fueron… ¿cómo lo diría sutilmente?... una ¡¡¡!!!  En fin… había que matar el tiempo de alguna manera (aunque para mí, ya estaba muerto…) y para entretenerme, me puse a estudiar esta bonita ciudad. Y éste es el resultado.
Valladolid… ¿qué sabemos de Valladolid? Pues que pasa un río, que los vallisoletanos no tienen acento y que de ahí son los Celtas Cortos. Todo cierto. Pues resulta que hay muchas más cosas que no sabíamos de esta ciudad. Yo las he descubierto este fin de semana y te las voy a contar, para que no llegues siendo un inculto.
Verás: Lo primero que debes saber es que a los pucelanos les llevan los demonios si alguien se atreve a decir que ¡hablan castellano peor que tú! A ver, no. En serio, que no, que lo hablan muy bien. Pero luego que me expliquen qué narices significa: “¡Cuidado, no la vayas a caer!” o  Tú no chanas” o qué es una barra de riche
Toda España sabe cuál es el río que pasa por Valladolid ¿no? Pero como sólo ellos saben que no es uno, sino dos… hacen una cosa “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” y otra “aprovechando que el Esgueva también lo hace”. (¡Qué buen queso…!)
Para ellos Palencia es parte de Valladolid “porque los de Palencia tardan en llegar a la facultad lo mismo que los de Parquesol”. Encima de que este barrio convirtió a sus primeros moradores en arriesgados aventureros (por la distancia al centro), resulta que es el único sitio en el que se puede practicar el punto “arrancar en cuesta” al sacarse el carnet de conducir.
Aseguran que tienen playa. Sí. Qué pasa. El velocísimo tren playero a Santander les ha hecho tener la ilusión de vivir en una ciudad “casi costera” (a cuatro horas en tren, que no es nada), así que, si quieres encontrarte con gente de Valladolid en agosto… sólo tienes que pasarte por Suances, Comillas o Santander.
Vamos con su historia: Vale que Felipe II, José Zorrilla, Miguel Delibes, los Celtas Cortos y Concha Velasco nacieron en Valladolid. Pero para ellos no hay parangón con Poti, el auténtico fenómeno de la ciudad. No sólo hay que conocer a Poti; es que no eres nadie si no conoces al que cantaba “La puerta de Alcalá” en moto por toda la ciudad, al que corría detrás del autobús en el Paseo Zorrilla o a las gemelas simétricas.  
Saben que su ciudad es importante porque hay una Casa Colón, una Casa Cervantes, una Casa Zorrilla y que los Reyes Católicos probablemente comieron lechazo y bebieron Ribera después de casarse en Valladolid. Así que, si tanta gente importante ha vivido aquí, por algo será. Pero… ¿es necesario un Paseo Zorrilla, un Teatro Zorrilla, un Estadio Zorrilla y una Plaza Zorrilla? (A mí tanto repetir Zorrilla me confunde).
Y se vanaglorian de que fueron capital de España cuando España realmente lo petaba all over the world. Y ahí está su Palacio Real para documentarlo. Eso sí… La catedral está a medias, pero a ellos les parece bien así.
Y lo que más les gusta contar en esta vida es que Valladolid iba a ser muy grande, enorme y colosal. Pero llegó Felipe II y decidió que prefería que Juan de Herrera le hiciese un chalecito con capilla en la sierra de Madrid. El Escorial, lo llamaron. Así que, aunque Felipe II fuera pucelano, les cae un poquito mal.
En cuanto a la temperatura, saben que, en invierno, la frase continúa la situación anticiclónica y los cielos despejados en el interior peninsular” no va con ellos. En Valladolid habrá niebla. Seguro.
Eso sí: tras varios días de frío polar y no ver nunca la luz del sol, tienen una bonita recompensa: la cencellada, que no es otra cosa que gotas de niebla congeladas en su caída. Y digo yo… ¡Cuánto frío! ¿no? Menos mal que el verano comienza el día en que pueden estar por la noche en la terraza del “Penicilino”.
Aun así, hay pocos dramas peores que dejarse la chaquetilla en casa en julio Porque sí, puede hacer 38 grados a la sombra a las siete de la tarde, pero indefectiblemente un rato después la echarás en falta.
¿Y los vallisoletanos? Pues…si eres mujer, que te digan que eres borde no es para nada malo. “Es que soy selectiva”, dicen. “¡Y déjame en paz, que estoy con mis amigas!”
Y los hombres… probablemente son una deidad en el ligue cuando salen de la provincia; a saber… acostumbrados a jugar contra el Barça de Cruyff cada noche, ligar fuera de Valladolid les debe parecer como enfrentarse al Jesuitinas Alevín A.
¿Estás pensando en venir a esta ciudad? ¿Y quieres ir de pinchos? Apunta. No, mejor saca un folio. Con las dos caras en blanco. Sí, todos los bares son obligatorios… Y que no se te ocurra decir que las mejores croquetas del mundo son las de tu madre. Mientes. El único que no miente es el hijo de la buena mujer que hace las croquetas de El Corcho.
Como curiosidad, te diré que es probable que Valladolid sea la única capital de provincia sin McDonalds o Burger en el centro. Pero no pasa nada, porque te puedes tomar un McChurro en Los Zagales. O un pincho que aúne jijas, morcilla, lechazo, cebolla y queso.  Vamos… una delicia de lo más digestiva.  Que, oye… no tendrán mar, vale, pero la sepia de su bar homónimo no tiene parangón. Y qué decir del bocata de calamares de “La Mejillonera”…
Y si con todo esto, has decidido quedarte a vivir en Valladolid… recuerda que no serás un buen pucelano si no dices la palabra “hijo” o “hija” al menos veinte veces en la misma frase.
Y ya sabes… sea el día que sea… ¡que pases un feliz fin de semana!

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