El destino y su capricho, pretendiendo o sin querer, nos hizo tomar el mismo rumbo en el mismo atardecer.
Las excusas para hacernos presentes se volvieron pretextos indiferentes.
Esta vez… tiempo después… dejó de importar el final de la historia; sólo lo que pudo ser y no fue… aquella amistad en la perdida memoria.


Y ya sabes… sea el día que sea… ¡que pases un feliz fin de semana!

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